Niebla Gris
La niebla no dejaba ver más alla de cuatro metros. El frio congelaba las extremidades a menos que las movieras, por lo que John Strauss no lo tenía fácil para sujetar su arma. El frío iba acompañado de una humedad que se sentía en los huesos. Fuera del pequeño bote salvavidas en la que se encontraba John reinaba un color: el gris. El cielo se había posado en las cabezas de John Strauss y el compañero de John, Mike Dalton, este presentaba un color gris con destellos blancos intermitentes. El horizonte entraba en sintonía y era parte del cielo por la niebla y el agua reflejaba los colores grises que se posaban encima suya, solo el sonido de esta chocando con el casco de la desgastada barcaza gris y los redobles de la respiración de Mike que actuaban de acompañamiento eran la banda sonora que animaba el paisaje.
Pronto John notó que algo frío lo agarraba del antebrazo izquierdo, al girarse vio la ensuciada cara de Mike, con sus ojos saltones y su cara atemorizada mirando justo delante de John. En el poco tiempo que John giró la cabeza para volver a mirar hacia delante solo vio dos figuras acercarse, eran de un color gris más oscuro que las nubes de alrededor. Una de las figuras se agachó y la otra emitió un destello blanco acompañado de un ruido contundente y estremecedor para los oídios. John se precipitó al suelo para que el lateral de la barcaza lo protegiera, su cabeza se precipitó de forma brusca hacia la cubierta de la barcaza mientras al ruido estremecedor le acompañaba ahora un estruendo metálico y unos impactos que daban en el casco de la pequeña embarcación y que le provocaban un enorme dolor a los oídos de John, quien cerró los ojos, apretó los dientes y respiro muy deprisa. De repente noto que la poca agua que había entrado en la barcaza y que le estaba mojando la cara el cuerpo era distinta y tenía otro olor, abrió los ojos y notó que el agua se había coloreado de color rojo y el ruido había cesado; todo volvía a estar en calma.
A los pocos segundos se dió cuenta de que Mike estaba herido, la nueva calma duró poco con los gritos de Mike. Se encontraba gritando e intentando tocarse la pierna y el hombro derecho que emanaba sangre hacia la parte de la barca donde John estaba tumbado. John no había soltado su arma en ningún momento, de repente dejo de envolverse en el miedo, un fuerte impulso le dijo lo que tenía que hacer, sin titubear se mordió el labio inferior y se levantó manteniendo las rodillas en el suelo y disparar hacia la dirección desde la cual habían venido los disparos, el miedo y una trágica valentía eternizaron para John lose segundos en los que sucedió todo. Tras un grito sordo emitido por John lo siguiente que se volvió a oir fue la respiración entrecortada de Mike y de nuevo la música de fondo que emitía el agua al chocar con la barcaza, solo que esta vez, se repetía como un eco. La barcaza que los había atacado se encontraba enfrente del estribor de la barcaza de Mike y John, avanzaba lentamente hacia ellos. Jonh sabía que podía tener controlada la situación, en décimas de segundo supo que hacer, mando callar a Mike que seguía haciendo muecas de dolor cada vez más débiles.
-Shhh, Tranquilo –le dijo John a Mike-
A continuación se agazapó aun más y seguía apuntando hacia la barca que continuaba acercándose. De repente a John le pesó la confusión, el malestar de no saber donde se encontraba, ni que hacía, aquel aroma a humedad y a mar, aquella vista gris solo le causaban desconfianza y miedo, no sabía dónde estaba, no podía ver más allá de cuatro metros hacia delante con la suficiente claridad, ni tampoco podía ver dentro de sí mismo, el miedo y la desconsolación lo apoderaban, no recordaba nada de sí mismo y sin embargo había sabido actuar correctamente y defenderse, el ruido de los disparos de la otra barcaza lo habían hecho actuar metódicamente y sin premeditación alguna. Actuó sabiendo lo que hacía y tenía que hacer. Sólo tenía algo claro, que había descubierto poco antes de que Mike cayera al suelo; él era un militar. La forma en que se había comportado le hacía tenerlo claro, a su vez su único recuerdo era el de estar a la deriva en esa barcaza, no recordaba quien le había enseñado que era un militar, sin embargo sabía que lo era. John se sentía confuso mientras miraba su degradado uniforme y una placa metálica, la cual, a petición suya Mike leyó justo antes de que fueran atacados:
-John Strauss, ese debe ser tu nombre -dijo mientras la sujetaba y exhalaba un aire que a causa del frío se podía ver-, también hay algún tipo de identificación que va con él… L423.
John sabía el que parecía su nombre, que era un militar y que su compañero se llamaba Mike por la documentación plastificada que llevaba colgada a su pecho.
Estos pocos recuerdos y únicos eran los que pasaban por la mente de Mike mientras seguía apuntando hacia el lugar de donde habían llegado los disparos. El miedo, la desolación, los interrogantes y las ganas de sobrevivir eran todo lo que sentía en ese momento. Un momento de lucidez lógica alumbro el pensamiento de John: fueran quienes fueran los responsables de los disparos se encontraban en él mismo lugar que él y podrían obtener información de ellos o algo de claridad en mitad de tanta confusión. A John le invadió de nuevo el miedo, sabía que había actuado correctamente pero temía no poder conversar con los ocupantes de la otra barcaza. Por ello gritó con voz temblorosa pero alta:
-¡Suelte su arma! –A continuación cogió más fuerza en la voz y más seguridad-. -¡Separe las manos y súbalas hacia arriba con el arma en una de ellas! Lentamente… - Exclamaba John mientras observaba como enfrente suya la barca se veía cada vez más cerca y nítida y avanzaba lentamente hacia él.
John seguía sin saber si alguna de las dos figuras seguía con vida, solo la niebla y el propio aire que exhalaba se interponían entre su mirada fija y la misteriosa embarcación. Pasaron unos segundos y la barcaza estaba más cerca, a unos tres o cuatro metros. John pensó que había acabado con los ocupantes, por ello relajó la respiración en señal de decepción y bajó por un momento su arma, pensando en ir a atender a Mike, justo en ese instante en el que bajo la guardia, una figura con las manos a lo alto emergió bruscamente y se puso de pié. John volvió a apuntar y a concentrar la vista en él. -¡Quieeeeeeeto!, he dicho ¡Quieto! – Grito en su desesperación de controlar la situación e intentar que los dos o incluso los tres salieran con vida. Aquella persona era un hombre. Siguió con las manos a lo alto y dejó caer el fúsil. John casi automáticamente y sin premeditarlo averiguó que aquella persona no tenía destreza con el fúsil, lo agarraba por la culata a la vez que levantaba las manos, haciendo así un movimiento tembloroso y vacilante. Era evidente que aquel hombre denotaba nerviosismo. John no tenia recuerdos, ni sabia prácticamente nada, sin embargo ante situaciones peligrosas sentía una especie de seguridad, mas seguridad incluso que en los momentos de calma donde las dudas y la angustia de no recordar nada le invadían, de algún modo sabía cómo actuar ante situaciones peligrosas.
Conforme se acercaba la embarcación que les había sido hostil, John podía ir observando mejor a aquel hombre. Cuando pudo observar sus ojos y su semblante, supo que estaba igual de confundido que él, los ojos -que pudo verlos mientras la barca se acercaba- denotaban ausencia y temor, su mirada apuntaba a los ojos de John, quien seguía insistiendo en que mantuviese los brazos en alto. Aquel hombre no dejaba de tiritar, tenía la cara igual de sucia que la de Mike, aparentaba ser algo mayor que John y Mike, cercano a la mediana edad, de unos cuarenta años. Pese a tener la cara sucia, estaba pálido y asustado, su complexión era mediana, no eran tan alto como Mike y John, rozaría el metro ochenta sin llegar a él. Su pelo moreno estaba ensuciado con una especie de polvo rojo, respiraba igual de profundamente que John mientras lo seguía mirando de forma ausente con unos ojos grandes, con unas ligeras bolsas, era delgado, aunque un tanto fuerte y ancho de hombros, llevaba un maltratado pantalón grisáceo con roturas en las rodillas que dejaban entrever unas heridas. También portaba un jersey verde, bastante grueso y también roto con una brecha que empezaba en la manga izquierda y terminaba en el codo que le daba una pobre y descuidada imagen, especialmente cuando estuvo con las manos a lo alto. Cuando la barca se acercó a la de John, este le preguntó violentamente:
-¿Quién eres?
Cuando el hombre intentó hablar, John volvió a preguntar con fuerza:
-¿Quién eres?
-Wa..Warrent – pronunció el hombre con voz entrecortada -
-¿Qué haces aquí? ¿Por qué has disparado? – Pregunto John con tono de desesperación mientras seguía apuntado con el arma y respiraba profundamente al igual que Warrent –.
-No he sido yo quien ha disparado, ha sido mi compañero, ..él.. –decía mientras lentamente apuntaba con el dedo hacia el otro lado de la barca, John no podía entrever aun al supuesto compañero.
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